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Consejos en el cuidado en verano: Demencia Senil

Category : Notas de interes

Los cambios de estaciones pueden traer modificaciones en nuestros estados de ánimo, lo que podría denominarse “trastornos afectivos de carácter estacional”. Con el verano y las altas temperaturas llega una especie de decaimiento y depresión.

Estos estados de ánimo bajos pueden tener diferentes explicaciones y causas. Entre ellos, el tratarse de días más largos, la humedad y el calor.

La demencia senil

Se trata de una patología que ocasiona que la persona afectada vaya perdiendo capacidades cognitivas. Las células cerebrales envejecen rápido, y como consecuencia se pierde memoria, es más difícil la comunicación, se produce confusión mental, es más difícil tomar decisiones, hay mala orientación en el espacio y en el tiempo, pérdida de capacidad intelectual, etc.

Con el paso del tiempo y si la enfermedad se va agravando, es frecuente que el paciente tenga dificultad para reconocer los rostros de sus seres queridos y para comunicarse. La desorientación espacial puede provocar que la persona deambule de forma anárquica.

La demencia senil en el verano y los cuidados domiciliarios

Lo primero es preocuparse de que la persona que tiene esta enfermedad o patología tiene siempre la hidratación adecuada. Aunque no lo creamos, puede no ser capaz de pedir agua o decir si tiene sed. Es labor de los cuidadores estar pendientes de eso, fundamentalmente en las horas del día de más calor.

La ropa de verano es otro factor muy importante a la hora de cuidar ancianos. Es necesario seleccionar telas frescas, que favorezcan la transpiración, como es el caso del algodón. También es preciso elegir colores claros. Si hay aire acondicionado en la estancia donde el paciente pasa mucho tiempo, los cuidadores deben regular la temperatura del mismo.

Cada persona tiene sus propias características y solo quien tiene como labor la de cuidar ancianos conoce las particularidades del paciente en cuestión. Hay que ser realista en los cuidados domiciliarios y comprender que algunas cosas se pueden llevar a cabo con el paciente, y otras no.

El viaje

A la hora de viajar, la seguridad y la comodidad son la clave. Si el trayecto es largo, es necesario realizar paradas e informar continuamente al paciente de su destino.

Dentro de lo posible, hay que mantener la rutina del paciente mientras esté fuera. Sus horas de sueño, las tomas de comida según su costumbre, etc. Cuando se llegue a la playa, al campo, a la montaña, etc., siempre hay que evitar que la persona mayor esté sola. No olvidemos su tendencia a la desorientación.

La reunión de la familia

El verano puede ser un momento ideal para que las familias se reúnan y den el calor necesario a las personas con demencia senil. Hay que intentar que siempre estén acompañados.

También puede ser un buen momento para las relaciones entre generaciones, de abuelos con nietos. Aprovecharemos para los pequeños vayan dándose cuenta de la enfermedad de sus abuelos, y ayuden. Aunque solo sea con su compañía.

Como idea muy positiva para el anciano y para sus cuidadores, está la opción de dar un buen paseo al atardecer o por la mañana.


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Como afecta el envejecimiento

Category : Notas de interes

Cuando somos jóvenes nos creemos invencibles, como si nada pudiera desafiarnos, hacernos daño o acabar con nosotros. En esta etapa de la vida tendemos a pensar que tenemos pleno dominio de la razón frente a personas más jóvenes y más mayores, y ocurre que, muchas veces, ignoramos la opinión de aquellos que nos preceden por dicho motivo. Sin embargo, el envejecimiento solo es prueba del paso del tiempo y aquellas personas a las que ya vemos mayores o camino de la ancianidad, saben mucho más que nosotros pues ya cuentan con la experiencia de todos sus años pasados y ya han vivido también esa época en la que creyeron ser invencibles.

El paso del tiempo es tan cierto como lo es que no somos dioses solo por tener juventud. Por ese motivo no debemos olvidarnos de que nuestros mayores son personas adultas y no niños pequeños que aun no han experimentado con la vida. Porque si ser joven se considera una suerte, más lo es aún llegar a la vejez, siendo consciente de que has superado miles de batallas y has dejado tu huella en el mundo de infinitas formas: a través de tus hijos, a través de tu trabajo y tu obra, de tu cariño, de tus ideas…Pero lo cierto es que el envejecimiento no se asume bien por parte del ser humano, en la mayoría de los casos, y tal vez esa sea la razón de que muchas veces se abandone el sentido de la empatía cuando se trata de aplicarlo con los ancianos. Como si no quisiéramos asumir que algún día también lo seremos y cerremos los ojos a una realidad que es la del paso del tiempo, totalmente ineludible.

Cerrar los ojos a la vida hace que nos perdamos las cosas que de verdad merecen la pena de ella, como es disfrutar del cariño de los que más queremos, conocer sus historias, aprender a base de relatos de experiencias o crecer con los consejos de los que más saben. Tal vez la clave esté en respetar a los ancianos y admirarlos por el hecho de serlo, y no sentir lástima porque ahora formen parte de la tercera edad. Debemos tener cuidado de no herir sus sentimientos, pues aunque ocurre que en esta etapa las personas no suelen esperar grandes cosas, sí esperan el amor de sus familiares, ese mismo amor que nos entregaron cuando nos llevaban de la mano porque no sabíamos ni dar un paso sin la seguridad de tenerles cerca y de sus cuidados. Sentir la misma alegría cuando estemos a su lado que la que experimentamos cuando estamos junto a un recién nacido, y enriquecernos de esa grandeza de la vida que nos permite compartir las horas y disfrutar de diferentes generaciones a un tiempo. Quizá deberíamos aprender de nuestra historia y de nuestro pasado, cuando se tenía a los más viejos como fuente de sabiduría y de inspiración, o de los niños, que saben que tener un abuelo es tener un tesoro.


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Consejos en el cuidado en verano: Parkinson

Category : Notas de interes

El Parkinson es una enfermedad neurológica, degenerativa, crónica e invalidante que, desgraciadamente, afecta a más de 150 000 personas en España. De hecho, aproximadamente, el 10 % de ellas presenta la patología en un estado grave y avanzado. Si bien es cierto que, durante todo el año, hay que mantener una serie de cuidados especiales con estos pacientes, la realidad es que, durante el verano, hay que extremar las precauciones. Por ello, en este artículo, vamos a ofrecerte una serie de consejos al respecto.

Consejos para el cuidado de mayores con Parkinson

Estas sencillas recomendaciones deben ser tenidas en cuenta por los cuidadores y cuidadoras de este tipo de enfermos durante el verano para asegurar su bienestar:

1. Mantener la misma rutina que el resto del año. Los pacientes que sufren esta enfermedad necesitan seguir haciendo las mismas actividades que en otoño, primavera y verano. Y es que, a pesar de que el verano es época de vacaciones y de tiempo libre, es mejor alterar lo mínimo posible la cotidianidad de los enfermos. Por ejemplo, es vital que sigan recibiendo sus cuidados a domicilio habituales.
2. Cuidar la hidratación. Las personas que padecen este problema de salud necesitan, para hidratarse, mayor cantidad de líquidos que las que no lo sufren. Por ello, es importante asegurar un consumo de, al menos, 1,5 litros de agua al día acompañados de frutas, verduras y zumos naturales.
3. Evitar la exposición prolongada al sol. Es importante que las personas afectadas por este trastorno no caigan en el sedentarismo e, incluso, caminen si su estado aún se lo permite. Sin embargo, es importante evitar las horas centrales del día, es decir, entre las 12.00 y las 17.00.
4. Gafas de sol y protector solar. Es posible que, por cualquier razón, haya que salir de casa durante esas horas. Si es así, los cuidadores o cuidadoras deben poner protector solar total al paciente y estar alerta respecto a muestras de cansancio, mareo o fatiga. En caso de suceder, automáticamente hay que resguardarse en un lugar fresco y con sombra.
5. La importancia del descanso. A la hora de establecer un plan de cuidado de mayorescon este problema de salud para el verano, es de vital importancia tener presente el descanso. Como a todos, por culpa del calor, a ellos les cuesta más dormir que durante el resto del año, lo que no es excusa para que no descansen sus pertinentes 8 horas diarias. La siesta es una buena oportunidad para compensar cualquier carencia de sueño.

En definitiva, las personas con Parkinson, así como aquellos que se encargan de ellas durante el verano, han de respetar su rutina anterior y prestar mucha atención a posibles síntomas derivados del calor. Sin duda, mantener el servicio de cuidado a domicilio, aunque la familia esté de vacaciones, es de vital importancia al respecto. Sin duda, este es el mejor modo de que superen esta estación de una forma positiva y agradable.


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Etapas en el alzhéimer

Category : Notas de interes

El envejecimiento produce modificaciones externas en el cuerpo humano, observables a simple vista, y otras internas que afectan de manera directa al cerebro, como la pérdida de peso y volumen. A veces este envejecimiento se desarrolla asociado a patologías y demencias, que condicionan el funcionamiento cerebral de los ancianos. Es el caso de la enfermedad del Alzheimer, la forma más frecuente de demencia. Es de origen neurodegenerativo y su inicio está marcado por procesos de pérdida de memoria de hechos y acontecimientos recientes. Aunque la evolución del alzhéimer es imprevisible en cada caso, se pueden distinguir varias etapas. Conocerlas supone saber qué tipo de cuidado deben poner en práctica las cuidadoras o los profesionales pertinentes.

Alzhéimer: etapas de una demencia incurable

Los ancianos diagnosticados con la enfermedad de Alzheimer tienen un promedio de vida de ocho años, aunque la expectativa de vida varía en función de la edad, del cuidado y de otras alteraciones de salud. Las etapas que se distinguen son generales:

1ª etapa: no existe un daño cognitivo, la función cerebral es normal y no se observan síntomas.

2ª etapa: se produce una leve disminución cognitiva, que se manifiesta en pequeños olvidos. La mayoría de las veces se atribuyen a los cambios naturales ocasionados por el proceso de envejecimiento y pasan imperceptibles en el entorno familiar y médico.

3ª etapa: continúa la pérdida cognitiva que se exterioriza con problemas de concentración, olvidos, dificultad para acceder al léxico y otras deficiencias. Es la fase temprana del alzhéimer y no se detecta en todos los ancianos.

4ª etapa: se produce una disminución cognitiva moderada y son manifiestamente visibles el olvido de acontecimientos recientes y de la historia personal, la dificultad para la realización de tareas complejas, como administrar las propias finanzas, y la existencia de un humor variable.

5ª etapa: es el momento en el que se aprecia una disminución cognitiva severa y sería la fase media del proceso evolutivo del alzhéimer. El paciente tiene importantes lagunas en la memoria, como el olvido del lugar donde vive, y un déficit de sus funciones ejecutivas. Comienza a necesitar asistencia de cuidadoras en las actividades cotidianas, aunque aún pueden alimentarse de forma autónoma o ir al baño.

6ª etapa: viene caracterizada por el agravamiento de los problemas de memoria, por cambios en la personalidad y en el comportamiento, como falsas creencias o conductas impulsivas, y en la función fisiológica. Los pacientes en esta fase necesitan asistencia en las actividades cotidianas.

7ª etapa: la disminución de las funciones cognitivas es muy severa y los pacientes pierden la capacidad de interaccionar con su entorno, de sonreír o de sostener la cabeza. Además, suelen necesitar ayuda para las actividades básicas de su vida diaria.

El alzhéimer no se cura y cada paciente es diferente. Sin embargo, se ha demostrado que la estimulación cognitiva, el cariño y el papel de los cuidadores y sus cuidados son determinantes en la evolución de la enfermedad.